sábado, 13 de febrero de 2010

Reemplazar la película

La tecnología digital acabará remplazando a la película, el corazón de una cámara digital es su sensor, por lo general un CCD (dispositivo de carga acoplada). Este chip de silicio incorpora una matriz de elementos llamados SPD o fotodiodos de silicio. Cada uno de ellos acumula una carga de acuerdo con la cantidad de luz que reciben. Tales elementos medidores de luz no son nuevos, de hecho se vienen usando desde hace años en los sistemas de medición TTL (a través del objetivo) de las cámaras.

El CCD se inventó en 1969 en los laboratorios Bell. Se trata de una matriz de SPD dispuestos en filas. Después de que todo el chip se haya expuesto a una imagen enfocada por el objetivo, se leen las cargas eléctricas, fila por fila, y se digitalizan. Cuando se ha procesado la última fila, su información se borra y cambia el contenido de las otras filas para que pueda leerse la siguiente.

Los datos para la imagen son transferidos a una tarjeta de memoria extraíble en la cámara, y el CCD se reajusta para una nueva toma.

Igual que la película de haluros de plata, los receptores de un CCD miden sólo luz monocromática. Sin embargo, puede crearse casi cualquier color por medio de la combinación de los tres colores básicos, conocidos como primarios aditivos: rojo, verde y azul (RGB). La película de color tiene tres capas de emulsión, cada una sensible a uno de estos colores; el resultado es una imagen a todo color, conseguida mediante el modelo llamado RGB. La solución digital es similar: unos receptores se filtran para la luz roja, otros para la luz verde otros para la luz azul.

En esta etapa de la tecnología digital, los pixeles tienen mucho valor.

El punto principal continúa siendo la resolución: la cantidad de detalle que puede captar el sensor y, en última instancia, el tamaño máximo de amplicación. Esto depende del número de pixeles.

Para poder hacer una comparación, el ojo humano tiene el equivalente de 120 millones de pixeles, una película de grano fino y formato 35 mm tiene algo más de 20 millones, y una fotografía a pagina competa de este libro un poco más de 9 millones. Recientes avances en la tecnología CMOS incluyen la posibilidad de captar imágenes de 16 megapixeles, lo que acerca la resolución digital a la fotoquímica.

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